Lo llamamos así, cariñosamente, no por lo extremo de la bajada en si, más bien por lo heavy que ha sido dejarlo todo en condiciones, montar las pasarelillas y dejar la senda limpia de piedras, pues tras muuchos años sin que pasara nadie, estaba completamente impracticable.
Nos ha quedado una bajadita de unos 4 minutitos, muy divertida, con un poco de todo, de lo que habría que destacar dos zonas; la de pasarelas y la de una trialera natural megavertical y muy técnicas.
A falta del video, que cómo es habitual, y por problemas de edición, tardará más de la cuenta, dejo alguna fotillo.









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