
Iniciado por
Andreçao
A veces entro en el foro y quedo para hacer alguna ruta con gente que no conozco de nada o de los que toda la información que poseo es su nick y una imagen como avatar. Cuando bajo la bici del coche las preguntas son siempre las mismas "¿Lleva ruedas de 29 pulgadas?" "¿Y vas sin marchas?" ó "¿Sólo llevas un plato?" (cuando la ruta tiene rampas duras y largas monto 8 coronas atrás, maneniendo el 32). "¿Y qué tal va?"
Tranquilo, vas a tener unas horas para verlo...
Pero hablábamos de bajadas. En las bajadas técnicas se nota. Vaya que si se nota. Cuando te enfrentas a un escalón siempre debes evaluar la mejor manera de bajarlo. Dependiendo de la altura, de los obstáculos o complicaciones que vengan detrás, la velocidad a la que vas, la posición desde la que "te entra" el escalón, la forma... lamentablemente la velocidad a la que bajamos hace que la decisión deba ser tomada en una fracción de segundo (y unas veces tienes menos tiempo que otras). En numerosas ocasiones (si no es muy alto y la recepción no es complicada) lo más cómodo, rápido y seguro es la vieja técnica de "rueda delantera-rueda trasera", antes que ponerse a gastar fuerzas en levantar la rueda delantera para recepcionar con ambas ruedas casi a la vez, la trasera ligerísimamente antes (la técnica más segura en escalones tirando a considerables) o saltar justo al borde para evitar caer sobre las afiladas rocas que hay inmediatamente detrrás del escalón. Pero a menudo la vista nos traiciona y el escalón es más alto de lo que parecía en un principio y al apoyar la rueda delantera en el suelo notas que la trasera no está cargando ni un solo gramo de peso sobre el sustrato, si es que lo está tocando siquiera. En ésas situaciones yo pienso: "Con una 26er ya estaría dando volteretas por encima de aquellas piedras de allí, unos 3 metros más alante". Hay quien dice que las 29ers sólo sirven para ir a comprar el pan. Vale, pues yo prefiero pan antes que hostias.
Y sigo mi bajada.
La horquilla rígida, señores, puede ayudar mucho en los descensos. ¿Herejía? Bueno, según se mire. Si en la situación anterior, o un frenazo de emergencia realmente bestia antes de una curva en horquilla en un "singletrack" de los de la mitad de la anchura de nuestras ruedas, con un precipicio al lado de fuera, por supuesto, o cualquier momento en el que se apoye peso de verdad alante resulta que a la señora horquilla de suspensión le dá por comprimirse (y tienen ésa mala costumbre) resulta que estará jugando contra tí, comportándose como tu peor enemigo, pues te ofrece, en un momento crítico, justo lo contrario de lo que necesitas. Claro, también puedes accionar el bloqueo justo antes, pero...
Evidentemente para bajar realmente rápido es imprescindible (una buena suspensión), pero no siempre es lo mejor.
Luego están las bajadas rápidas por pistas no excesivamente bacheadas. Te dejas caer y aquello empieza a agarrar velocidad. Los baches se suceden cada vez más rápido, el manillar se pone como loco y te cuesta controlarlo. Las vibraciones aumentan, llegas a no ver claramente por donde vas. Es como si te metieran en una coctelera en plena despedida de soltera madurita. Y de pronto ¡ZAS! todo se calma. Justo cuando "rompes" la "barrera del bache" ya casi no se mueve. Tan solo notas un ligero hormigueo en los mandos. Una especia de agradable masaje. Ya sólo escuchas el sonido del viento en tus oídos y el rozamiento de los tacos sobre el terreno. Un RRRRRRRRRRRRRRRRR que cada vez va sonando más agudo, mordiendo con más saña. Miras alante y ves a un menda con una 26er (no es de mi grupo, claro, a ésos los llevo a todos por detrás, en fila india). Te le echas encima como un avión de caza. Dos ligerísimos cambios de peso sobre la bici acompañados de imperceptibles apoyos en el manillar y... ¡FUN! ¡FUN! Una décima de segundo. Ni te ha visto. E.M.D. (Eat My Dust, compañero). Tras la primera curva ya no estás. No te volverá a ver más...
Al llegar abajo frenas con un larguísimo derrape. Un poco más atrás llega un compañero de salida. Te mira raro, como si vinieras de pegarte una cabalgada con los 4 jinetes del Apocalipsis y hubieras regresado justo en ése momento y a ése lugar para contárselo a él.
Van llegando los demás, solos o en grupos de 2 ó 3. Uno te pregunta "¿Cómo has pasado por la zona de piedras?" Pues como siempre, a toda hostia y sin pensármelo. "¿Cómo has bajado el escalón?" ¿Qué escalón?...
Antes que ésta, aclaro, tenía una Kona Coiler. Una mala bestia de 150mm alante y atrás. Ahora parece que casi lo puede llevar una bici de XC pero en el 2005 aún era el eslabón perdido entre el Enduro y el Freeride. Una exccelente opción a considerar si lo que deseabas era empezar a perder las formas con garantías de éxito. Pero la vendí. Pasaba demasiado tiempo merodeando las puertas del Infierno y ya incluso me tuteaba con Hades. Con ésta (la Unit 2-9), sin suspensiones, me controlo y no me la juego tanto. Que uno ya tiene una edad... y familia... responsabilidades... (empiezan a mirarme con mucha incredulidad). Corto.
Porque claro, lo que dice Jalll es una perogrullada: No veas cómo se baja con una doble de Enduro. Claro, es que las hacen principalmente para eso, aunque sin contrato de exclusividad (con las bajadas). Pero para eso. Y bien que saben hacerlas.
Ahora me acuerdo de mi primera bici doble. La bestia de los descensos de mediados de los 90. Arma mortal en manos de Vouilloz, King y compañía... la GT LTS Team del 96. 80mm de inagotable recorrido en ambos trenes con frenos V (la del 95 aún traía cantiléver) y cubiertas de 2.10". Muchas bajadas "a hierro" por las peores trialeras que conocía y más pruebas de descenso de las que puedo recordar, hasta que cayó heróicamente en combate, literalmente desintegrada (no es coña, se cayó a pedazos unos años más tarde).
Creo que hoy podría bajar muchísimo mejor casi con cualquier cosa que tenga dos ruedas pero prefiero limitarme a lo que mi modesta 29er rígida de 650 euros es capaz de ofrecer, que es mucho y, por lo que veo, bastante más de lo que la mayoría sería capaz de extraerle a ella o a cualquier otra.
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