Hoy hemos participado unos cuantos amigos en la II Marcha MTB Garganta de Sierra Luenga, en Consuegra (Toledo). Desde bien temprano, la emoción de participar en esta marcha se hacía palpable, al menos para mi, que ya que era la primera marcha cicloturista en la que participaba. A las 7.30 quedabamos Enrique, Rafa y yo (Fran) en casa del primero, para cargar las bicis a una furgoneta y salir hacia Consuegra.
Una vez en la zona de inscripciones, mucha gente y muchas bicis auguraban una alta participación. Y así ha sido, 310 participantes según la organización. Vemos a conocidos de Alcázar, a Paco, a David de Repabike. Logro contactar con José Francisco, que venía desde Leganés (os invito a ver su blog: MTB Leganés, con rutas por su zona), nos saludamos y empezamos la ruta. A Rafa lo perdimos de vista desde el primer momento.
Salimos de Consuegra en dirección sureste hacia la sierra, mucho más que una serpiente multicolor, en un día que auguraba buen tiempo y calor, como luego se ha comprobado. El grupo, estirado atravesando viñas y olivares, tras cruzar la Cañada Real Soriana Occidental, llega a la carretera de Madridejos a la sierra, por la que avanzamos varios kilómetros. A Enrique lo dejamos, ya que las con las prisas se olvidó de hacer algo importante con los líquidos corporales, evacuarlos. José Francisco y yo seguimos y paramos en un altillo para hacer una foto y de paso esperar a Enrique. Como no aparece seguimos.
Nos salimos de la carretera hacia el Álamo Centenario y la falda de la Mingoliva, y vemos los primeros pinchazos. El terreno se vuelve pedregoso y arcilloso antes de subir por la falda del monte. Subiendo el grupo se estira y al poco aparece Enrique, que nos pasa. Durante el rompe piernas me giro hacia atrás y no veo a José Francisco. Pero con las gafas de sol,y el sudor en los ojos es dificil ver a nadie. En un tramo recto me consigo acercar a Enrique, que iba por delante de uno con la equipación de Repabike y hablando con Paco, que hoy dió descanso a su circuito de duatlón para hacer esta marcha.
En un momento dado comenzamos a subir y bajar por caminos pedregosos y al final bajamos a una pista que nos llevó al primer avituallamiento, solo líquidos, en el kilómetro 25 de la ruta.
Nos reagrupamos Enrique, Rafa, José Francisco y yo, y tras el avituallamiento partimos hacia la ermita de Valdehierro, sin llegar a esta, para desviarnos por un sendero entre frondosos pinares, donde en alguna curva hubo parones y hasta caídas. Salimos de la espesura a campo abierto y comprobamos la hermosura de estas sierras. Tras un bajada entre casas salimos al camino que viene de Puerto Lápice y va hasta Fuente el Fresno. Tras el caos de el tramo anterior, me doy cuenta de que solo estamos José Francisco y yo, Rafa y Enrique estan más atrás.
El camino poco a poco sube, pasamos al lado de la Fuente del Umbrión y comienza la subida de verdad. Miro hacia atrás y o veo a José Francisco, entre tanto ciclista. Durante la subida me pasa Enrique y le pierdo la vista. Y por fin el segundo avituallamiento, esta vez, menos mal, ya con sólidos también. Nos volvemos a reagrupar, tomamos refrigerio y alimento, charlamos, el ambiente es fenomenal.
Aquí empezaba el tramo libre, con la bajada medio controlada. Nos posicionamos para salir y empezamos una bajada tranquila al principio, pero cada vez más veloz. El grupo se vuelve a estirar, pierdo de vista a Enrique, a Rafa y a José Francisco, y giramos por un camino-sendero para subir hacia la Casa de Los Forestales. El grupo se alarga formando pequeños grupos compactos, y tengo la primera avería de la jornada…dos radios de la rueda trasera que se rompen y se enganchan en la cadena, frenazo en seco y parón. Me quito del camino y enrosco como puedo los radios entre otros radios.
Sigo subiendo, ya mosqueado. La subida se empina, y a los lados hay gente con pinchazos y reventones. Miro y remiro la rueda, para ver si sesea, pero no lo hace. Voy con temor de que se rompan más radios. Le voy a echar mano al bidón de agua y lo he perdido, lo que me faltaba, estaba aguantando la sed. Pasamos la Casa de los Forestales, subida que algunos hacen andando por la masificación de bicicletas. En este punto el camino mejora y sigue la ascensión. Entre los árboles se ve la serpiente, más delgada, de los que van subiendo por delante, es todo un espectáculo.
Tras la subida, la bajada. Bajo con precaución, no apuro ni fuerzas ni curvas, me da miedo la rueda trasera, se pueden romper más radios y tener una desgracia a tan alta velocidad. Cruzamos de nuevo la Cañada Real Soriana Occidental y la velocidad es altísima. No me da tiempo de ver las vacas marrones que nos miran con cara de estupefacción, sin dejar de rumiar. Me pongo a la cola de un grupo que va a una velocidad endiablada. No se como, pero los supero. Me dura poco la cabeza del grupo, me pasan como fieras y me descuelgo de ellos. Me quedo solo a una media de 30-33 km/h.
A lo lejos veo los molinos de Consuegra, cada vez más cerca: el final de la ruta. Esto me anima, pero no puedo dejar de pensar en la rueda. Absorto por el esfuerzo, cuando me quiero dar cuenta, tengo el Castillo de Consuegra a mi derecha, arriba: se acerca la subida. Giro a la derecha de casi 180º y la subida…y pasó lo que me temía. Ni 100 metros de subida y otro radio me bloquea la cadena. Pero esta vez se había metido bien en uno de los eslabones. Tardo por lo menos dos minutos en desengancharlo y tiro hacia el final de la ruta, donde me encuentro con Enrique.
Me dirijo a una persona de la organización que estaba con un quad, muerto de sed, y le pregunto si tiene agua. Me dice que no, pero abre la maleta del quad y…me reencuentro con mi bidón!
Al poco llega Rafa y José Francisco, que había venido haciendo fotos. Nos hacemos una foto para el recuerdo y bajamos al pabellón a comer. Qué bueno que estaba el arroz con pollo. Creo que estaba muy bueno a pesar del hambre que podríamos traer, y de que nos hubiesemos comido lo que fuera.
Hay que felicitar a la organización, a los amigos de Deporsaburum, por lo bien que les ha salido la marcha. Y por supuesto también a los 310 participantes, amantes de este deporte que tantos buenos ratos nos da.