1. Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies. Más información.
  2. Invitado, ¿no puedes iniciar conversaciones privadas? ¿Tu buzón está lleno? Prueba a "abandonar charlas" para liberar espacio de tu buzón .
    Descartar aviso

Crónica de un día redondo

Tema en 'Zona Centro' iniciado por inegro, 19 May 2007.

  1. inegro

    inegro El Rey del Piñón Grande

    Registrado:
    22 Abr 2007
    Mensajes:
    1.400
    Me Gusta recibidos:
    0
    Ubicación:
    Marugán (Segovia)
    Viernes… por fin. Ha sido un semana dura… con las elecciones el periódico ha aumentado el paginado y nos hemos pegado una jupa maratoniana y estoy mentalmente extenuado.

    Pero mi fin de semana empieza el viernes, justa compensación. Me levanto tarde, sin prisa, desayuno y repaso mentalmente las cosas por hacer. Bueno, el fin de semana es largo.

    Hay tiempo para todo.

    Me entran unas ganas locas de coger la burra y darme una vuelta. Los críos están en el colegio, la contraria trabajando. Son las 11 y tengo hasta las 14.30 para hacer lo que me venga en gana.

    Me visto de romano y salgo con la intención de ir corto, una ruta pequeña a ritmo lento, de paseo.

    En las primeras pedaladas noto algo extraño… el cuerpo me pide guerra. Conozco esa sensación, te hace tirar en los primeros kilómetros para luego dejarte destrozado en el primer repecho, pero como la cosa va a ser corta, le doy un poquito de lo que me pide.

    Engancho un camino que arranca de las Gitanas hacia el Caserío de Párraces, un falso llano con algunos repechos atravesando pinares y alamedas. Los pies se me van ¡voy con la paellera y no bajo del piñón 4 y parece que voy llaneando! Esto no puede ser, pero como voy corto no me preocupa… voy a llegar al Caserío y vuelvo por carretera si me veo que me he pasado.

    El Sol se derrama con fuerza pero una brisilla del norte contrarrestra agradablemente el calor.

    El Caserío asoma a la izquierda sobre una colina, dominando sus otrora bastos dominios… y a pesar de llevar un ritmo “quasi” africano, apenas he empezado a sudar y la respiración sigue siendo tranquila, así que decido alargar un poquito más… Vamos a San García.

    Cruzo la carretera y al tomar el camino veo otro senderito prometedor que se adentra en una alameda tras un portón. ¡Pues venga! Vamos a ver que hay por ahí.

    El senderillo se adentra en el bosque un par de kilómetros muriendo en otro portón que da acceso a un campo de labor, atravieso el portón para buscar un caminillo que bordee la plantación de cebada que a estas alturas ya casi me sobrepasa la cabeza… imposible, no hay paso y el camino está cubierto de hojas, haciendo que la bici se hunda en ellas hasta media rueda… Así que media vuelta. Tampoco me duele mucho, ya que el camino que he llevado hasta allí, es muy agradable y no me importa volverlo a recorrer.

    Continúo hacia San García y me adentro en un desierto de campos de cebada en pleno crecimiento. A partir de aquí es una sucesión de “sube-bajas” que en otro tiempo me hubieran destrozado los pulmones y los muslos, pero hoy… hoy estoy poseído, llevo la paellera enchufada casi todo el tiempo, subiendo a 17 o 18 km/h y las piernas ni siquiera protestan, me piden más… no me lo puedo creer. Miro para atrás no sea que el tío del palo me esté siguiendo sin hacer ruido, pero no, ni rastro de él (jejeje)

    Llego a San García, otra vez la carretera ¿vuelvo por ella? No me fío de mis fuerzas, pero la sensación sigue siendo como si no hubiera hecho nada, como si acabara de salir de casa ¡Hay que aprovecharla!

    Diviso a lo lejos el camino que lleva a la Cuesta del Padre. Conozco bien ese camino. Normalmente lo hago al contrario 5 km de subida (50 o 60 m de desnivel) para luego bajarlo todo en apenas 1 o 2 km. Pero hoy voy al contrario y una bajada de 5 km… merece la pena darse la paliza en esos 1 o 2 km. Afronto el llano hacia la Cuesta del Padre reservón, no hay ni una sombra el Sol pega fuerte y temo que esa subida me derrita como la mantequilla. Pero no… empiezo a subir con el plato 2 y el piñón 5 y así tiro media subida prácticamente sin levantarme, incluso me permito incorporarme para ver cómo trabaja un tractor. El último repecho, 300 m, se empina endiabladamente, agacho el lomo y aprieto bajando el desarrollo ¡Dios, he llegado arriba del tirón, y no he tenido que parar para recuperarme!

    Empiezo a bajar la Cuesta del Padre, un camino muy maltratado por los tractores, pero las curvas tienen unos peraltes provocados por las enormes ruedas que me vienen de perlas, incluso me permito algún que otro saltito (sin abusar, que voy solo y no quiero llevarme disgustos) ¡Qué gozada! Noto como trabaja la suspensión al tomar los peraltes… 30 km/h… 40 km/h ¡Echa el freno, Nacho, que vas sólo y Jumulu es traicionero!

    Un milano se tira en picado en medio de la cebada y remonta el vuelo con un gazapo pateando desesperadamente… **** ¡qué flipe!

    Comienza el Pinar del Caserío de Redonda el Nuevo. Atravieso el portón y al terminar de bajar me encuentro en medio de un rebaño de reses bravas que me miran con curiosidad. Un gran semental me corta el paso a 300 m. No voy a tentar la suerte, podría intentar sortearlos pero veo varios terneros tumbados a la sombra muy cerca de donde tengo que pasar, así que me doy la vuelta y vuelvo a subir hacia el portón y coger otro camino por fuera de la valla… es menos divertido, pero más seguro.

    Llego al río Zorita, viene crecidito y no se puede cruzar a las bravas, así que me descalzo, echo la burra al hombro lo vadeo… ¡qué sensación más agradable!

    Subidita hacia el Caserío de Redonda el Viejo, salgo del pinar y me adentro en otro desierto de cebada y campos en barbecho.

    A la izquierda tres caballos me siguen tras una valla y el más grande aprieta el paso y se para 20 metros más adelante asomando la cabeza por encima de la cerca. Me paro y me acerco… me pide que lo acaricie y los otros se acercan a coger su ración de contacto humano.

    Continúo camino hacia el campo de vuelo. Miguel está volando en su ultraligero, hace un rasante y me saluda, le devuelvo el saludo.

    Son las 14.00, los chavales salen a las 14.30 y me apetece ir a buscarlos así que aprieto para llegar con tiempo.

    Ye he llegado, faltan aún 15 minutos para que salgan los críos. Mi mujer llega y cuando salen los chavales tomamos algo, comemos en el bar y le propongo a mi hijo darnos una vuelta esta tarde después de “deporte”. Subimos a casa a por su bici, nos bajamos por otro caminillo a ritmo perruno (es muy pitufillo y no quiero machacarle, de momento que disfrute). Le dejo en el polideportivo… tengo otra hora y media.

    Vuelvo a Redonda el Viejo y encaro el camino hacia Juarros, otra subidita dura, pero la bajada… ¡Jo! 5 o 6 km, sendero estrecho, atravesando un tupido encinar, muchos saltitos, remo, remo, remo, 40 km/h, arriesgo un poco más ya que ese camino está mucho más frecuentado debido a una cantera de arena donde muere para tomar otro (hacia Juarros o hacia el Caserío de Allas de San Pedro y Lastras del Pozo).

    En el Caserío de Allas puedo escaparme por la carretera para volver o continuar de frente hacia Lastras… ¡Hacia Lastras!

    Tomo asfalto, pero pronto me canso de oler enlatados y veo un camino con las hierbas muy crecidas que sale a la derecha ¿Por qué no?

    Cuesta arriba, sube, sube, sube (los 5 km que he bajado antes hay que volver a subirlos jejeje), atento a dónde piso porque el suelo no se ve por la vegetación y temo meterme en un agujero… Ya estoy arriba… el camino serpentea rodeando los campos de labor, haciendo “eses” cuadradas. Servidumbres. Un último esfuerzo, una última cuesta endiablada para acceder a la pequeña meseta en la que está Marugán y después el llano.

    Veinte kilómetros en poco más de una hora. ¿Me habrán echado algo en el café está mañana?

    Llego a recoger al chaval. El polideportivo está lleno de bicis de los chavales. ¿Alguien se apunta? Pues sí.

    Nos vamos, una pitufada a 10-12 km/h.

    Uno de los mayores se queja de que vamos lentos durante todo el camino y aguanto su verborrea (no para de hablar) con paciencia y dándole palique para que se calme y no machaque a los pequeños. Lleva un jiarraco Orbea design del año 90 de 6 piñones y que debe pesar 30 kg y va de listo. En un momento dado le increpa de mala manera a mi hijo que va detrás algo peato. ¡Macho, has firmado tu sentencia…! le empiezo a picar con la conversación, dándole coba para que se llene la boca, habla de hachazos, de que siempre va con el mismo desarrollo suba o baje, de que es un fiera pasando piedras… (jo, qué tio más pesao).

    Cuando ya está calentito y afrontamos una cuestecilla le pregunto que si realmente sabe lo que es un hachazo. Él se envalentona y aprieta. Es un tío grandón, la bici pesa, lleva todo el rato con el plato tres y el piñón 5 y va de sobrao (pero el sudor le delata perlándole la frente), le dejo irse 20 m ¡es el momento! Ya está a su máxima velocidad, aprieto, enchufo la paellera y empiñono el siete, hinco el lomo y lo meto todo. Le hago una pasada brutal, levantando polvo, justo cuando empieza a rajarse, se sorprende y aprieta más encorajinado le mantengo a 5 metros por detrás dejo de pedalear me vuelvo y no me alcanza ya va con la reserva y echando el bofe.

    Voy sin manos me intenta coger la rueda y no puede. Resopla como un mihura en el tercer aviso, me vuelvo y le meto otra puya “venga macho, no sabías lo que era un hachazo”. Se vuelve a encorajinar y se levanta intenta apretar pero ha petado de mala manera y no puede. Ya es suficiente, ha tenido su cura de humildad. Le hago parar para que se recupere y mientras nos alcanzan los demás le explico de qué va la cosa… la cortesía, el buen rollo.... El chaval lo entiende, pide disculpas. Llegan los demás y corto en seco las burlas (tampoco les cae bien, pero no es cuestión de humillarle más) “Nada hombre, ha tirado como un león”. Llegamos al pueblo, les invito a un Nestea y cada mochuelo a su olivo.

    Total, un día completo 70 km recorridos y estoy fresco como una rosa. ¡A ver cuándo vuelvo a tener un día así!
     
  2. inegro

    inegro El Rey del Piñón Grande

    Registrado:
    22 Abr 2007
    Mensajes:
    1.400
    Me Gusta recibidos:
    0
    Ubicación:
    Marugán (Segovia)
    Unas fotos del "paseo"
    1. Caserío de párraces.
    2. Alameda en el camino de San García.
    3. Símplemente me gusta esta foto y me apetecía compartirla :)
    4. Vereda en la alameda.
    5. Subida a la Cuesta del Padre.
    6. Bajada de la Cuesta del Padre.
    7. Río Zorita.
    8. Caballos en el camino de Redonda el Viejo.
    9. Sistema de riego en el camio del Caserío de Allas de San Pedro.
    10. Subida a la meseta de Marugán desde Lastras del Pozo.
     

    Adjuntos:

  3. LGR

    LGR Miembro Reconocido

    Registrado:
    4 Oct 2005
    Mensajes:
    1.543
    Me Gusta recibidos:
    15
    Ubicación:
    Burgos
    muy guapas las fotos
     
  4. medinense

    medinense medinense member

    Registrado:
    27 Dic 2006
    Mensajes:
    4.994
    Me Gusta recibidos:
    6
    Ubicación:
    medina del campo valladolid
    He visto que llevas gps, porque no dejas la ruta y asi podemos verla en el google earth y si nos gusta podemos repetirla.

    muchas gracias
     
  5. inegro

    inegro El Rey del Piñón Grande

    Registrado:
    22 Abr 2007
    Mensajes:
    1.400
    Me Gusta recibidos:
    0
    Ubicación:
    Marugán (Segovia)
    ¡Qué más quisiera yo! Utilizo Mac y no encuentro software de conexión. Estoy en ello, pero no te preocupes que en cuanto pueda vuelco todo todito todo ;)
     

Compartir esta página