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Cronica Pirenaica 2006 - ¡Ahora con fotos!

Tema en 'Rutas y Marchas' iniciado por serpal, 19 Ago 2006.

  1. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Bueno señores, preparense para un tochazo bien tocho. Es la cronica de la pirenaica de este año (www.pirenaica.com). Que ustedes lo disfruten tanto como yo:

    Parece mentira. Ya son tres años seguidos. Tres años en los que esa ultima semana de julio se convierte en algo muy especial, esa semana en la que abandonamos todo lo que nos es cotidiano para sumergirnos entre las enormes moles pirenaicas y disfrutar con plenitud de lo que mas nos gusta, pero sobre todo y lo que es mas importante en compañía de ese grupo de tantísima calidad humana como son el resto de pirenaicos. Un conjunto de personas con las que acabas creando un vinculo especial ya que durante una semana compartes todo, la alegría por las cumbres conseguidas, el esfuerzo de este deporte, la solidaridad a la hora de ayudar al compañero que sufre las pendientes, los ratos de juerga así como los momentos donde las cosas se ponen difíciles. No hay que buscar mas razones, simplemente es esto lo que nos impulsa a volver año tras año, a alegrarte enormemente cuando en mitad de cualquier marcha reconoces a un compañero pirenaico. Y todo ello bajo la sabia batuta de Biktor, que año tras año realiza un titánico esfuerzo de organización para que todo resulte como siempre perfecto.


    24-07-2006 – Previo
    Con nocturnidad llegamos a Urzainki Frances, Iñaki y Yo, acompañados de un nuevo fichaje, Isaac, un colega alicantino de Frances, tras pasar un fin de semana por tierras bilbaínas donde aprovechamos para atacar la marcha de montaña Galarleiz. 42 kms de caminata por el monte que nos dejaron las patitas bien enseñadas para lo que nos iba a esperar durante la semana.
    Amanecemos en Urzainki y desde primera hora de la mañana comienzan a aparecer caras conocidas ya que prácticamente todo el albergue lo copamos los pirenaicos. Tras el desayuno, nos acercamos a Roncal a hacer unas compras de ultima hora y sobre las 12 regresamos a Urzainki ya que comienza la pirenaica de forma oficial con la comida de bienvenida. Presentaciones pertinentes donde como ya he indicado hay muchas caras conocidas aunque también algunos nuevos pirenaicos y el habitual discurso de Biktor donde nos recuerda a todos que para que esto funcione todos tenemos que poner de nuestra parte, que la pirenaica es 100% cicloturismo y las prisas no tienen aquí cabida, etc… Como dato curioso señalar que en esta pirenaica contaremos con cobertura de los medios ya que la revista Pedalier ha enviado gente para cubrir el evento. Antxon y su compañera, conocidos por todos los que seguimos esta revista por las maravillosas fotos con las que nos deleita cada mes y Jon en tareas de redacción que también nos acompañara sobre la bici como un pirenaico mas.
    Tras la comida, terminamos de cargar bicis y equipajes en los camiones y emprendemos viaje hacia Sort en pleno pirineo leridano.

    25-07-2006 – Sort – Bagneres de Luchon

    En lo que será la tónica de toda la semana, arrancamos la jornada a las 7:30 de la mañana en un abarrotado albergue de Sort. Con ojos legañosos cumplimos con el ritual que con el paso del tiempo hemos acabado automatizando cada uno. Te vistes de ciclista, te aseas y recoges la maleta antes de bajar a desayunar, optimizando al máximo el tiempo para poder gozar de algunos minutos mas de descanso. El desayuno es tipo buffet y aprovechamos para rellenar convenientemente los depósitos ya que para comenzar la pirenaica, tenemos por delante una larga etapa de 120 kms con tres duras ascensiones. Tras ello, de nuevo a la habitación para gozar de unos minutos de relax, bajar las maletas a los camiones y a por las bicis que ya dejamos convenientemente preparadas la tarde anterior.
    Antes de la salida, los habituales comentarios de Biktor acerca de la ruta y puntuales nos lanzamos al asalto del pirineo.
    Para comenzar tenemos casi 30 kilómetros prácticamente llanos picando levemente hacia arriba que nos van a adentrar en la cordillera hacia la localidad de Esterri D’Aneu. Siguiendo las indicaciones dadas por Biktor, estos kilómetros los realizamos de forma muy suave, siempre agrupados, lo que resulta ideal para entablar agradables conversaciones con los viejos conocidos y disfrutar del bello entorno por las zonas aledañas al parque nacional de Aigües Tortes. Llegados a Esterri, encaramos la montaña para atacar la primera dificultad que hemos de superar en esta Pirenaica, los 20 kms del puerto de La Bonaigua que nos darán acceso al valle de Aran.
    El comienzo de este puerto es muy tendido y no es hasta la localidad de Valencia D’Aneu donde realmente se empieza a notar que afrontamos un puerto. Por ello, en este primer tramo de la ascensión aun rodamos agrupados. Breve alto en Valencia para rellenar bidones y cambiar aguas y dispuestos con fuerza a encarar el resto de subida. Me encuentro bien a pesar de llevar varias semanas sin tocar la bici y también a pesar de las dolorosas agujetas tras la larguísima caminata de la Galarleiz y me sorprendo cuando me encuentro metido en un grupo que no es el mío, rodeado de gente como Ricardo “El Centella”, Fausto “Rasmussen”, Alex, Karlos, Edu y el resto de los galgos de anteriores ediciones. Sin embargo, este es un deporte en el que es difícil engañar, los faroles valen de poco y la carretera siempre acaba haciendo justicia colocando a cada uno en el lugar que le corresponde, por lo que en las primeras rampas de mas dureza tengo que aflojar el ritmo para no subir asfixiado, siempre pensando que queda una larga semana y que el correr se acabo en la Quebrantahuesos (bueno, siempre nos permitimos algún pique), ahora son vacaciones. La verdad que la ascensión, aunque larga, en ningún momento resulta pesada al transcurrir por un entorno imponente. Las rampas tendidas permiten un rodar alegre y fluido. En la parte superior, una serie de curvas de herradura nos van a ir cambiando constantemente la perspectiva y haciéndonos ganar altura rápidamente para coronar a buen ritmo los 2000 y pocos metros de este puerto. No ha estado mal. El primero sin problemas. Arriba nos avituallamos mientras esperamos al resto del grupo que se ha estirado mucho en una ascensión tan larga como esta y la verdad que da gusto con el radiante día que hace.
    Por el lado contrario nos espera una bajada de las típicas de estación de esquí. Carretera amplia, largas rectas, asfalto machacado por el frío y el hielo invernales en su parte alta. Como nota curiosa señalar que el puerto de la Bonaigua comparte por esta cara por la que vamos a descender la parte inferior con la ascensión a Pla de Beret que se llevo a cabo en el pasado Tour apenas un par de semanas antes. Como he dicho, la bajada por las características de la misma es rapidísima y la bici adquiere unas velocidades vertiginosas. Pena del ligero viento que entra de cara y no nos permite correr todo lo que nos gustaría. Según perdemos altura el calor se va haciendo notar cada vez mas lo que hace predecir mucho sufrimiento en el siguiente puerto. Delante nos vamos Karlos, Rasmussen, Alex y Yo. Como hemos cogido bastante ventaja durante el larguisimo descenso, a propuesta de Karlos, hacemos una pequeña escala en el pueblo de Arties, próximo a Vielha, donde tienen una especie de mini zoo con dos espléndidos ejemplares de oso pardo. La verdad que por una parte impresiona la grandeza de estos animales, pero por otra da pena tener que verlos en estas condiciones mientras Karlos nos relata historias acerca del oso que aun mora en libertad por los montes roncaleses (no recuerdo como lo llamaban).
    Continuamos hasta Vielha donde efectuamos un reagrupamiento para continuar en pelotón hasta Bossost, debido al enorme trafico que soporta esta carretera, única vía de acceso natural al valle de Aran (los otros dos accesos son el puerto de la Bonaigua que acabamos de descender y el túnel de Vielha).
    En esta localidad, alcanzamos terreno conocido de la pirenaica de hace dos años y toca enfrentarse a los fantasmas del Portillon. El típico puertecito pequeño pero matón. Apenas 8 kms pero de gran dureza, como ello demuestra la catalogación por parte del Tour de Francia como de 1ª categoría cuando la carrera ha transcurrido por sus pendientes, en una prueba donde no regalan precisamente esta catalogación. Volviendo la vista atrás hace dos años, recuerdo el enorme pajarón que me agarre durante la ascensión, recuerdo que se encargan de mantener fresco Matías y Manolo con los que compartía ascensión en aquella ocasión. Este puerto además tiene otra peculiaridad. Al igual que ocurría en el Marie Blanque en la Quebrantahuesos, la ubicación del mismo hace que la sensación de bochorno sea muy aguda y con el día que hace hoy vamos a sufrir mucho. Con muchísimo respeto comienzo la ascensión y aunque hoy las piernas son mucho mejores que aquel día, llegados a la mitad del puerto, donde las rampas se ponen mas duras, sufro, sufro mucho. No hay explicación ya que no hay porcentajes inhumanos, pero los 8 y 9 % se muestran constantemente en mi clinómetro indicando que estamos ante algo de mas entidad que una tachuelilla. El tramo del mirador que da acceso a la parte final me resulta durísimo, pero por suerte se que pasado el mismo, la cosa suaviza hasta el final del puerto en cuyo ultimo kilómetro me alcanza Biktor con el que comento los pormenores de la subida. Bueno, una espinita que nos hemos quitado de encima. No puedo evitarlo y aprovechando que el móvil aun cuenta con cobertura de movistar, llamo a Luis para contarle que este año si que subo a Superbagneres.
    Al rato va llegando la gente. Iñaki tremendamente acalorado, en un clima algo diferente al que están acostumbrados en Bilbao y lo que si me sorprende es ver a Frances que viene inusualmente suelta y con muy buena cara. De hecho, no hace falta insistirle mucho para tentarla a subir el opcional de la jornada en Superbagneres.
    Tras el merecido avituallamiento y con bastante pereza en las piernas debido a los kilómetros acumulados en el día de hoy, iniciamos el descenso hacia Luchon. En la primera curva de la bajada el madrileño Carlos tiene un pequeño incidente al arrimarse demasiado a la cuneta e irse al suelo, por suerte sin consecuencias. Seguimos la bajada, por un descenso de los divertidos de verdad. Tramos de bastante pendiente donde la bici se lanza sin apenas tener que dar pedales y un trazado muy técnico con continuas frenadas, curvas enlazadas y herraduras, todo ello aliñado con un excelente asfalto, prueba de que el tour lleva dos años seguidos transitando por este puerto.
    Durante la bajada el tiempo comienza a estropearse. Era de esperar debido al intensísimo calor que hemos padecido durante la jornada. Por entre los altos picos que nos rodean comienzan a entrar nubes y comienzan a escucharse truenos. Sin embargo, estamos decididos a encarar la subida a Superbagneres cueste lo que cueste. Hace dos años me quede con las ganas de los opcionales y dije que nunca mas. Llegados a Luchon, nos tiramos para arriba entre un tenue chispeo que de momento parece no ir a mas, pero que es suficiente para que mucha gente opte directamente por el camino del hotel. Frances como he dicho arriba se anima a encarar la subida y decido que por hoy no me apetece sufrir mas y realizo la ascensión acompañándola junto con Isaac e Iñaki. Por delante han tirado los Gatos y mas gente, aunque a los pocos kilómetros, coincidiendo con el empeoramiento del tiempo muchos dan la vuelta y bajan para el hotel. Seguimos hacia arriba por una subida muy característica de las que podemos encontrar aquí en pirineos. Son 19 kms de una dureza muy mantenida, todo el rato entre el 7 % y el 9 %. Aprovecho que voy tranquilito para ir sacando fotos del entorno que es espectacular. En la parte de abajo densos bosques de coniferas nos rodean y las montañas se cierran sobre nosotros imponentes, efecto amplificado por las tormentas que nos rodean y los truenos que de vez en cuando se escuchas. Sin embargo de momento la lluvia no pasa de momentos de chispeo y según nos adentramos en el valle parece que dejamos la tormenta atrás ya que el sol vuelve a hacer acto de presencia. La cosa se endurece un poco mas cuando alcanzamos una bifurcación en el fondo del valle donde la carretera que nos conduce hacia superbagneres abandona el trazado del valle y comienza a remontarse sobre la ladera lo cual a pesar del aumento de la dureza, nos va a proporcionar unas excelentes vistas sobre la ascensión ya realizada.
    Seguimos ganando alturas mientras los bosques van dando paso progresivamente a las praderas de montaña y ante nosotros se alza lo que parece ser la parte final de la ascensión donde salvaremos una nueva serie de curvas de herradura que nos dejaran junto a los primeros remontes, desde aquí ya podemos ver el final, marcado por un hotel situado en la cima que parece recordarnos al hotel de la película de El Resplandor, tan solitario aquí entre las montañas. Para alcanzarlo queda un ultimo kilómetro donde afrontamos las rampas mas duras del puerto, aunque con el final a la vista no supone mayor dificultad. Por suerte, el tiempo nos ha respetado y podemos gozar del panorama que se observa desde aquí donde incluso se alcanza a reconocer en la lejanía la silueta del Aneto, el pico mas alto de los pirineos. Realizamos las fotos de rigor e iniciamos el rapidísimo descenso, que apenas puedo disfrutar 4 kilómetros ya que en mitad del mismo la tormenta que nos estaba perdonando durante demasiado tiempo rompe a descargar con un tremendo aguacero que deja la bajada como un espejo en breves minutos. Alcanzo a Matías y a Vicente que bajan muy cautos en estas condiciones y en la curva del fondo del valle decidimos parar a ver si escampa. Vemos bajar a Iñaki, Frances e Isaac que no nos ven y continúan para abajo. Nosotros allí acurrucados entre el tremendo aguacero viendo pasar los minutos y ya por fin vemos que aquello no para y nos lanzamos de nuevo entre la lluvia. Es salir del resguardo y arreciar mucho mas la tormenta que en algunos momentos hace casi invisible la carretera lo que provoca que los frenos pierdan cualquier atisbo de eficacia.
    Completamente calados, alcanzamos Luchon y el resguardo del Hotel sin mayor inconveniente que el remojón que nos hemos dado. En fin, nada que no se solucione con una ducha caliente y unas merecidas cervezas.
     
  2. serpal

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    26-07-2006 – Bagneres de Luchon – Luz St. Sauver

    Segunda etapa de la ronda pirenaica, siguiendo los caminos que en su momento marcaron los pioneros como Octave Lapice por los que sin duda son los puertos mas míticos de esta cordillera. Comenzaremos el día ascendiendo de salida el col de Peyresourde para desde ahí dirigirnos en dirección a Arreu. En vez de subir el clásico Aspin, para esta edición Biktor nos tenia reservada la agradable sorpresa de la desconocida Hourquette d’Ancizan y de postre degustaremos las rampas del rey de los pirineos, el temible Tourmalet.
    Amanezco dolorido, las agujetas de la Galarleiz resultan hoy ser aun mas agudas supongo que debido también al esfuerzo realizado ayer sobre la bici. Sin embargo, no es nada que no remedie un buen desayuno. El día nuevamente amanece radiante y parece que el remojón de ayer no nos ha pasado factura. Como nos encontramos distribuidos entre tres hoteles, la salida se retrasa un poco hasta que nos terminamos de juntar todos. Así que aprovecho la coyuntura para dar una vueltecita por las inmediaciones del Balneario de Luchon echando algunas fotos del entorno ya que como he dicho, con el día que amanece, el monte tiene un color precioso.
    Por fin arrancamos y tal como hicimos hace dos años cuando pasamos por aquí realizamos unos kilómetros de suave calentamiento por los alrededores ya que el col de Peyresourde comienza, y con dureza, en el mismo momento en que abandonamos el pueblo. Sin embargo parece que la gente no esta dispuesta a batallas mañaneras y realizamos el primer tramo de la ascensión agrupados a ritmo. A los pocos kilómetros, alcanzamos a Frances que ha pasado de calentamiento y ha ido haciendo poco a poco la ascensión para minimizar las distancias luego. Poco a poco, según alcanzamos el primer pueblo por el que transcurre la ascensión, la cosa parece acelerarse y por delante se desatacan los de siempre. Sin embargo, a pocos metros por detrás nos quedamos otra buena grupeta con los que serán mis compañeros habituales de ascensión durante toda la pirenaica y es que como he dicho muchas veces, esto del ciclismo no tiene mucho misterio, la carretera es cruel y acaba colocando a cada uno donde le corresponde. Comentar, tal como me pareció la otra vez que subí por aquí, que este es un puerto que me parece encantador. No se si será porque ambas veces que he venido por aquí subía fresco de salida, pero las sensaciones siempre han sido deliciosas. Es de esos puertos que tienen el puntito justo. Te permiten rodar con buena cadencia, no tiene rampas excesivamente duras y es muy mantenido en todo su conjunto. En la grupeta que en la que me encuentro vamos ascendiendo con un ritmo mas que alegre y la verdad que me encuentro mucho mejor que ayer cuando. Las piernas van recordando el trabajo que les toca efectuar durante toda esta semana y la sensación de torpeza en las mismas va desapareciendo con el paso de los kilómetros. Según nos acercamos al fondo del valle, la dureza va aumentando progresivamente y ya aparecen ante nosotros las características herraduras de este puerto en su parte final que vencen en apenas un kilómetro la parte final del valle en un ascenso vertiginoso a la cima. Aquí nos vemos motivados y apretamos un poquito mas la rosca del grupo, por lo menos para salir en cabeza en la foto ya que en una de las curvas vemos a Antxon como de costumbre con la cámara dispuesta a captar cada momento.
    En la cima del puerto como es habitual nos espera el camión con las puertas abiertas y el avituallamiento listo. Así da gusto montar en bici. Aprovechamos la espera (¿porque será que este año las esperas en el puerto son mas largas y veo mas cerca a los de delante?, jejeje) para disfrutar del soberbio paisaje que se disfruta desde aquí. Por un lado la parte final del Peyresourde por donde hemos ascendido con sus verdes praderas. Al otro lado se alzan imponente las grandes moles pirenaicas hacia las que nos dirigimos. En un primer plano la subida a Val Louron que conocemos de la pirenaica de hace dos años y mas a lo lejos a modo de murallón la parte central de los pirineos donde se encuentran los puertos mas altos y mas míticos, el circulo de la muerte hacia el que nos dirigimos.
    Iniciamos el descenso en dirección a Arreu por una carretera deliciosa. Como se nota nuevamente el paso del Tour de Francia. Sin embargo no podemos disfrutar plenamente de la misma debido al intenso trafico que hoy soporta la carretera.
    Llegados al desvío de Loudeville, el descenso pierde pendiente y nos agrupamos para rodar mas protegidos frente al denso trafico, hasta las proximidades de Arreu donde tomaremos una carretera aledaña que nos conducirá directamente hacia el pueblo de Ancizan, lugar de comienzo de la siguiente ascensión, la sorpresa de la jornada.
    Siempre a la sombra de su puerto gemelo Aspin habitualmente transitado por la ronda Gala, se encuentra la Hourquette d’Ancizan, prácticamente desconocida para la gran mayoría de los mortales, incluso en ámbitos ciclistas. Yo había oído hablar maravillas de este puerto en las paginas del foro de altimetrías y ya el año pasado al comienzo de la ascensión al Aspin le comentaba a Biktor acerca de la posibilidad de realizar esta subida. Veremos a ver que nos depara. De momento, atravesamos el pueblo y la subida nos saluda con unas durísimas rampas del 14% que dejan clarificadas las cosas desde el principio. Una vez atravesadas, la cosa se vuelve mas constante en la tónica de los puertos duros de esta zona de pirineos, todo el rato rondando el 8%. Pero no esta en la dureza la belleza de este puerto sino en el incomparable entorno por el que transcurre. Rodamos atravesando un frondoso bosque que nos protege en gran medida del intenso calor que ya hace a estas alturas de la mañana. En los tramos donde el trayecto se abre podemos observar la rápida ganancia de altura y unas imponentes vistas hacia el valle. La carretera va serpenteando por la montaña dejando también ver en algún momento la ascensión al Aspin a lo lejos. Me encuentro subiendo muy cómodo e incluso me permito el lujo de subir y dejarme caer dando un repaso a la grupeta en la que nos encontramos, cámara de fotos en mano dejando inmortalizados los que ya son compañeros habituales de ascensión tal como comentaba antes. Rasmussen, Arizt, Jon, Ignacio, Jose Miguel, etc…
    Seguimos ganando altura a buen ritmo y lo bueno que el bosque nos acompaña casi hasta la misma cima, lugar tremendamente espectacular con el paso tallado a pico en la roca donde nuevamente se encuentra Antxon subido por los riscos sin perdiendo ningún detalle. Desde el alto, podemos observar que si esta cara que hemos ascendido era bonita, la otra es sin duda aun mas espectacular con un paisaje mas de montaña con grandes praderas salpicando todo el entorno. A lo lejos entre los montes se asoma cual guardián el Midi de Bigorre que es el faro que nos marca la ubicación de nuestro próximo objetivo.
    Emprendemos el descenso que en una carretera poco transitada como esta resulta ser una gozada, pena que en mitad del mismo un durísimo repecho nos corta un poco, pero rápidamente retomamos la bajada y nos dirigimos hacia la estación de Payole donde enlazaremos con la carretera que asciende al Aspin. Ya en la carretera principal nos dirigimos velozmente hacia Ste. Marie de Campan donde se inicia la ascensión al mítico Tourmalet. Pero antes de comenzar hay que cumplir con el ritual y abastecernos de agua en la fuente del pueblo, justo en el inicio de la ascensión, tal y como vienen haciendo todos los ciclistas que por aquí han transitado desde que en 1910 se este coloso comenzase a forma parte para siempre de la historia. Aquí nos encontramos pues nosotros con el objetivo de escribir una nueva pagina en las rampas que nos conducen hacia sus 2115m de altitud que como siempre he comentado suponen el olimpo ciclista, una peregrinación obligada para todos aquellos amantes de las dos ruedas. Comenzamos el ascenso de manera bastante desordenada ya que cada uno ha ido saliendo de Ste. Marie de Campan a su bola. Yo voy remontando hasta que encuentro una rueda con un ritmo que me gusta. Esta vez resulta ser Manolo de los Pedreguer con el que voy a realizar entre agradable conversación prácticamente toda la subida, recordando lo diferente que se nos presenta a como la realizamos hace dos años cuando la intensa niebla no nos permitió disfrutar del entorno. Hoy es el polo opuesto. No hay ni una nube en el cielo y a estas horas el calor aprieta con mucha fuerza haciendo la subida muy penosa. Tras el aperitivo de los primeros kilómetros de ascenso, alcanzamos la localidad de Gripp donde las rampas se elevan hacia ese 8%-9% constante que nos va a ir minando las fuerzas durante los 13 kilómetros que desde aquí aun restan para la cima. Al alcanzar el fondo del valle cambiamos de ladera y comenzamos a ganar altura con mayor velocidad. Alcanzamos a los Gatos con los que cruzamos unas palabras antes de continuar a buen ritmo hacia la curva del refugio donde remontamos la herradura y nos dirigimos a la parte mas dura del puerto. Llegados a este tramo la vegetación comienza a desaparecer y al fondo comienzan a aparecer los túneles de la Mongie. La pendiente sube, si cabe mas acentuada por el intensísimo calor que padecemos en este tramo. Casi dan ganas de quedarse un rato en el interior de cada uno de los túneles. De hecho, alguno parece que ya ha tenido esa idea ya que disfruta de una refrescante ducha en un chorro de agua que cae de la parte superior de uno de los túneles. A la salida de los mismos, con la Mongie ya a la vista, vemos el camión parado en la cuneta ofreciendo agua. Mi acompañante se deja vencer por la tentación y decida parar a avituallarse. Yo aun llevo agua, así que no nos vamos a dejar vencer por el Tourmalet y continuo mi ascensión en solitario, recreándome ahora si en las sensaciones que siempre provoca esta subida. Casi parece el pasillo de casa. Tantas y tantas veces la hemos visto por televisión, varias veces la hemos ascendido, no se, todo resulta tremendamente familiar y placentero a pesar del sufrimiento que supone ir venciendo sus machaconas rampas sin un metro de descanso. Nuevas rampas duras al atravesar la Mongie y afrontamos los últimos 4 kilómetros donde nos adentramos en el reinado de la alta montaña. Aquí debido a la altura ganada y lo mas abierto del valle, corre una ligera brisa que mitiga el calor que hemos sufrido en los kilómetros anteriores y me hacen disfrutar como nunca de estos últimos kilómetros. Me exprimo sobre los pedales, gozo cada pedalada con la cima ya a la vista de mis ojos. Nuevamente esa sensación de formar parte de la historia del Tourmalet lo invade todo y yo me sumerjo en ella dejándome llevar por la euforia en estas ultimas rampas. Doblo la ultima herradura y ahí se alza la ultima dificultad, el duro rampón del 15% que nos separa de la cima donde llego agotado, con las piernas doloridas pero con una sensación de felicidad inigualable.
    Arriba efectuamos la visita de rigor al bar de la cima dejando constancia una vez mas de nuestro paso en el libro de firmas. Zumito de cebada para reponer fuerzas y como me encuentro pletórico, imito a Alex y me bajo tres kilometrillos para acompañar a Frances y de paso disfrutar de la tremenda primera parte de la bajada por esa cara. Luego vuelta a ascender, ya mucho mas relajado y aprovechando para sacar fotos de esa ultima parte del puerto. Arriba, ya todos reunidos, momentos para disfrutar, hacer las típicas fotos junto al cartel de puerto, el monumento al ciclista, gozar con el entorno que nos rodea. La verdad que da pena tener que marcharse de allí, pero la acogedora llamada del hotel es fuerte y por fin tras un largo rato allá arriba emprendemos el descenso que como suele ocurrir en estas carreteras tan transitadas por el Tour cuenta con un asfalto perfecto para disfrutar de esta faceta del ciclismo. Pena que como viene siendo habitual durante la jornada de hoy, el intenso trafico no nos permita disfrutar con plenitud, aun así nos marcamos una rapidísima bajada y aun llegamos con tiempo al hotel para tras la reponedora ducha dar un paseo por el pueblo y recuperarnos con unas sabrosas Pelforth.
    Después de la cena, como al día siguiente tendremos algo mas de tiempo para dormir al no cambiar de hotel, también nos permitimos es alargar la velada un poco mas.
     
  3. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Etapa reina de la ronda pirenaica. 126 kms de recorrido y 3600m de desnivel acumulado tienen la culpa de esta denominación. De hecho, durante la jornada de ayer, Biktor se harto de decirnos que reserváramos fuerzas que esta etapa resultaba temible. En efecto, sobre el papel ya se intuye la enorme dureza que vamos a afrontar. Inicio y final en Luz, ascenderemos valle arriba en dirección a Gavarnie para afrontar los ascensos al Col de Boucharo y al circo de Troumusse. De postre para que aun se haya quedado con hambre, le hincaremos el diente a la mítica subida a la estación de esquí de Luz Ardides, que creo, no necesita presentación tras tantos pasos de la ronda francesa por sus pendientes.
    Hoy podemos apurar un poco mas nuestra estancia en la cama ya que la etapa es circular, cosa muy de agradecer dentro de la vorágine diaria de la pirenaica. En los comentarios previos a la etapa, Biktor vuelve a hacer hincapié en la tremenda dureza que vamos a afrontar, por ello y por no entorpecer demasiado el trafico, la primera parte de la etapa hasta el pueblo de Gavarnie, vamos a rodar suavemente y agrupados. Iniciamos el ascenso hacia dicha localidad acompañados por un agradable frescor mañanero. Nos dirigimos hacia el sur adentrándonos en una profunda y escarpada garganta. Ya a la salida de Luz, podemos observar el espectáculo del puente de Napoleón desafiando el vacío. Estos primeros kilómetros resultan sumamente agradables. Suave marcheta, sin sufrir un ápice, con buena conversación, un entorno incomparable, no se puede pedir mucho mas.
    Según vamos ganando altura, el entorno comienza a cambiar y el valle se ensancha para dar paso a un entorno mucho mas verde de prados de montaña. Nos aproximamos a la localidad de Gedre a cuya salida se encuentra el desvío que luego tomaremos para ascender al circo de Troumusse. De momento nuestro esfuerzo continua concentrado en el camino hacia Gavarnie, en algunos tramos ya con alguna rampa significativa, pero aun sin constituir un autentico puerto, por lo menos al ritmo que lo venimos realizando, ya que otro gallo cantaría si hubiéramos subido alegres desde Luz. Según nos vamos acercando a Gavarnie se empieza a vislumbrar en el horizonte el magnifico espectáculo que nos brinda el circo de Gavarnie con su famosa cascada dominando el entorno, pero nosotros tenemos otro rumbo distinto. Ya desde los kilómetros anteriores al pueblo hemos venido observando en lo algo lo que nos espera, viendo desde lo lejos los diminutos coches que ascendían serpenteantes por la ladera. Ahora es nuestro turno. Ya desde los primeros metros a la salida del pueblo la pendiente torna hacia porcentajes duros, pero siempre en ese punto que nos permite ir disfrutando de la ascensión. Gracias a las innumerables curvas de herradura, ganamos altura con rapidez, pudiendo a su vez disfrutar del entorno que nos rodea, de hecho hasta me permito el ir sacando fotos sobre la marcha, en una técnica que cada vez tengo mas depurada. Miro unas curvas mas abajo y veo que Iñaki viene ahí mismo, así que decido esperarle para realizar juntos la ascensión. En cuanto a Frances, no consigo verla. Ella estaba un poco pocha y subió en el camión hasta Gavarnie. Nos debe de sacar un buen trecho. En esto que adelantamos a un francés que iba por allí ascendiendo con su btt con ruedas gordas. Al hombre le gusto el ritmito que llevábamos y se soldó a rueda. Intento entablar algo de conversación con el tanto en castellano como en ingles, pero no hay manera, el tío solo habla francés, así que nada, sigo a lo mío, marcando ritmo. A Iñaki no le hace tanta gracia ya que parece que se le empieza a hacer larga la ascensión. Todo esto, mientras nos hemos ido adentrando en una especie de altiplanicie tras una serie de zetas, donde el paisaje cambia y el entorno de alta montaña comienza a ser evidente. Al fondo vemos una estación de esquí y sobre ella una nueva serie de curvas que nos van a hacer ganar si cabe aun mas altura. Como sigamos así, no nos va a quedar montaña que subir. A mi también me empiezan a pesar la gran cantidad de kilómetros que llevamos cuesta arriba sin el mas mínimo descanso. Miro el cuentakilómetros, echo mis cálculos y veo que no puede quedar mucho. Calculo que apenas 3 kms, así que supongo que el final se encontrara tras las curvas que se ven desde la estación de esquí. Mas con ganas de terminar aprieto inconscientemente un puntito. El francés parece sufrir, pero aguanta bien. Al fondo ya vemos el aparcamiento donde nos esta esperando el camión con las puertas abiertas, pero la cosa no acaba aquí. Una barrera de piedras, que atravesamos por un lateral con nuestra bici, nos da paso al ultimo tramo de la ascensión con el collado ya al fondo. Numerosos desprendimientos hacen muy entretenido este ultimo tramo, que finaliza unas decenas de metros antes de la divisoria donde el asfalto finalmente desaparece. Mis intentos por coronar sobre la bici son inútiles ya que es piedra suelta y no estoy dispuesto a arriesgarme a un pinchazo. Finalizamos la ascensión andando para asomarnos a la cara española, al valle de Bucaruelo, parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Frances hace poco que ha llegado y aprovechamos para echarnos unas fotos en tan tremendo paisaje. Un cartel de senderos nos indica que estamos a apenas hora y media de la Brecha de Rolando, uno de los lugares mas bonitos del pirineo y sobre nosotros se alza, dominando todo el valle el pico Tallion. Nos encontramos por tanto en el reinado de la alta montaña, nada menos que a 2270m, por poquito nuevo récord de altura en bici (lo mas alto que había subido antes había sido la Bola del Mundo con sus 2257m). Tras esperar a Iñaki para echarle la foto de rigor, descendemos el ultimo kilómetro hasta el aparcamiento para avituallarnos y quedarnos un buen rato allí tirados al sol ya que hace un espléndido día y de paso recuperar fuerzas ya que la etapa de hoy no ha hecho mas que comenzar.
    Emprendemos el camino de vuelta hacia Gavarnie, por una bajada memorable, con excelente asfalto y montones de apuradas de frenadas en las numerosas herraduras, así como zonas rápidas donde dejar correr la bici. En Gavarnie nos reagrupamos para bajar hasta Gedre todos juntos y llegados al desvío hacia Troumouse, sálvese quien pueda.
    Nuevamente nos juntamos los compañeros habituales de subidas, la grupeta de los 9-10 km/h. Y empezamos a hincarle el diente a esta subida, nuevamente larga, muy larga (y es que 14 kms cuesta arriba después de haber subido 30 en el puerto anterior resultan cuanto menos desoladores. La cosa además comienza fuerte, con un tramo con bastante pendiente atravesando un pueblecillo, aunque en lo que mas me voy fijando es que esta primera parte esta en obras y hay mucha gravilla en el firme. Algo a tener en cuenta para la bajada.
    A la salida del pueblo afrontamos un tramo rectilíneo, primero rodeados de bosque. Esta primera parte resulta muy asequible, pero la alegría dura poco. A la salida del bosque nos damos de morros con un tramo brutal. Continua el trazado rectilíneo, pero salpicado de rampones en muchos momentos superiores al 14. Al pasar por este tramo a mi cabeza viene inmediatamente la Huesera de Lagos de Covadonga. De frente vemos una carretera que se alza con gran desnivel a la derecha, pero por suerte al terminar el tramo, vemos que no hemos de subir por ahí ya que marca en línea recta adentrándonos en el valle, en un par de kilómetros prácticamente llanos que con el viento de cara que se ha levantado hacen que apenas supongan un ínfimo reposo.
    El tramo llano finaliza en el peaje. Si, un peaje limita el paso de vehículos de motor hacia el circo de Troumouse que han de abonar la cantidad correspondientes. Nosotros como vamos sobre nuestras monturas de dos ruedas impulsadas únicamente por nuestras piernas pasamos de largo, iniciando una de las zonas donde mas he disfrutado nunca subiendo en bici. Es sencillamente alucinante lo que se nos viene encima. No puedo ni contar las herraduras con las que cuenta la subida. Una tras otra, te incitan a ponerte de pie en los pedales e inconscientemente aceleras el ritmo. Este tramo lo hago yo solo, la grupeta se ha quedado en el peaje cogiendo liquido, por lo que me flipo yo solito. Por la disposición de la subida en una recta te da aire de cara y en otra a favor, por lo que cuando enganchas un tramo en contra aprietas para llegar cuanto antes a la siguiente herradura y afrontar un nuevo tramo de cara que gracias al aire pasa rápido, repitiéndose la jugada. Es increíble el arrimarte al borde, mirar hacia abajo y no solo ver el tramo inferior sino que cual escalera ver hasta 3 y 4 rectas mas abajo controlando toda la subida. Nuevamente, este tramo nos hace ganar altura con inusitada rapidez con lo que pasamos a adentrarnos en el yermo terreno de la alta montaña donde la roca comienza a ganar terreno a la vegetación. Inmensas moles nos rodean, casi todos picos por encima de los 3000m de altura que te hacen sentir ínfimo en aquel lugar. Los sentidos llegan a saturarse ante tal cúmulo de percepciones lo que nos hace ir ascendiendo por aquella revirada carretera inconscientes de lo que estamos haciendo, disfrutando y sufriendo a la vez, embobados con el paisaje mientras que a la vez mantenemos la concentración en los siguientes 100m de subida, en como vamos a afrontar la siguiente curva en bajar un piñón y ponerte de pie para imprimir mas fuerza a la pedalada o por el contrario en aprovechar el tramo para subir un piñón y avanzar con cadencia dando una mínima tregua a las piernas. Esto es ciclismo en estado puro, en su máxima expresión que solo se puede alcanzar en lugares como este.
    En estos pensamientos me hallo cuando termina la vorágine de curvas y recurvas y alcanzo un pequeño collado donde alcanzamos un enorme circo, pero todavía no es Troumouse. Al frente un nuevo tramo de herraduras y rampones con gran desnivel van a suponer el ultimo examen a superar si queremos alcanzar la deseada cima. Un pequeño tramo de descenso es el ultimo respiro antes de afrontarlo. allá vamos. Sacando fuerzas de cada fibra muscular pongo todo mi empeño es superar este nuevo tramo donde los desniveles se mantienen muy cercanos al 10%. Delante veo a Jon y a Oliver a los que les he ido recortando terreno en la subida. Les adelanto y ni siquiera hacen amago de seguirme. Unos cientos de metros por delante veo a Frances que a la bajada de Boucharo, en Gavarnie se subió al camión para hacer el tramo hasta el peaje cómodamente y ahí inicio su ascensión, y decido parar y finalizar la ascensión con ella. Es un sitio tan enormemente bonito que bien merece la pena compartir la llegada a la cima con ella. Es alucinante el circo que se abre ante nosotros. No se puede describir con palabras su amplitud. Realmente se sientes muy pequeñito rodeado por esas tremendas moles de roca. Es una pena que no se pueda disfrutar mas sosegadamente de aquello, pero han comenzado a entrar nubes y empieza a hacer frío. Nos hacemos las fotos que atestigüen nuestro logro e iniciamos la vuelta con la mente ya centrada en la ultima ascensión del día. El mítico Luz Ardides.
    La bajada resulta también muy divertida, a pesar de lo botoso del asfalto y como he comentado, la presencia de gravilla en algunas curvas. La parte de las herraduras parece un videojuego ya que constantemente has de estar tumbando la bici hacia un lado y hacia otro y luego llegados al tramo de “la huesera” la cosa se torna en vertiginosa. Ya me explico porque costaba tanto ascender por ahí.
    Mucha gente decide que ya han tenido suficiente con las dos ascensiones que hemos afrontado por lo que tiraran directos al hotel, así que los que vamos a Luz nos juntamos en grupeta para hacer tranquilamente los casi 20 kms que nos separan de la concurrida carretera que nos separa de Luz. Por suerte al descender, la temperatura vuelve a ser agradable y las nubes han quedado arriba enganchadas, parece que al fin y al cabo nos respetara el tiempo de cara al final de etapa.
    En el mismo puente de Napoleón, tomamos el desvío que nos conduce a la zona vieja de Luz St. Sauver y desde donde comenzamos a remontar la ladera hacia la estación de esquí de Luz Ardides. Por fin tras muchos años deseándolo voy a realizar esta ascensión que inmediatamente hace surgir en mi recuerdos de muchos años atrás. Sin duda puedo afirmas que mi enganche a este deporte se centra en dos recuerdos. El primero es aquella etapa de la vuelta a España de que finalizaba en Palazuelos de Eresma cuando Perico Delgado rompía contra todo pronostico la carrera arrebatando al liderato a Robert Millar en una jornada histórica. El otro recuerdo que tengo de aquellos tiempos niños, ese mismo año, unos meses después con el mismo protagonista imponiéndose de manera espectacular en el puerto que en estos momentos me dispongo a afrontar. De los puertos del tour, aparte del rey Tourmalet, siempre ha sido una ascensión que para mi ha tenido especial atractivo, siempre ofreciendo espectáculo. Por eso, ya iniciando la ascensión, los tramos que voy recorriendo me resultan extrañamente familiares, como si ya hubiera pasado por aquí. De esos puertos que has visto tantas veces que te conoces cada recodo, cada rampa, cada herradura.
    En esta primera parte afrontamos tres kilómetros prácticamente rectilíneos que van ganando pendiente progresivamente. A nuestra derecha tenemos una inigualable panorámica sobre Luz St. Sauver con el valle del Tourmalet abriéndose al fondo. Vamos rodeados de vegetación que ayuda a mitigar el intenso calor que trata de hacer mas penosa nuestra andadura. Este aperitivo se termina cuando alcanzamos el pequeño pueblo de Sazos y comienzan a aparecer las primeras herraduras que desde este punto hasta el final nos van a sumergir en un continuo carrusel de idas y venidas. A partir de aquí la pendiente crece hasta situarte constantemente en torno al 9% con rampas sueltas que llegan a alcanzar el 12%. Vamos, que no estamos hablando de ningún paseo. Estamos ante todo un Hors Categorie con sus 14 kms de ascensión, además, el tercer HC del día. Nuevamente las historias de ciclismo acuden a mi cabeza y me motivo yo solito. Sin darme cuenta acreciento el ritmo. Me pongo de pie y me siento cual Cubino o Laiseka avanzando hacia la victoria. Metro a metro voy devorando cada una de las rampas que se presenta ante mi. Tomo las herraduras por en interior en uno de esos momentos en que te sientes en plenitud y realmente disfrutas sobre la bici a pesar de llevar el corazón a mil pulsaciones y la respiración jadeante.
    Hacia el noveno kilómetro de ascensión tengo un pequeño momento de crisis. Se nota lo que llevamos ascendido durante el día. Aparte, quizás me he emocionado en demasía durante la primera parte del puerto, pero ni aun así aflojo ya que se que en breve hay un kilómetro donde el desnivel suaviza de cara a la parte final. En este punto, la carretera hace un recodo y se adentra en las montañas. Tras unos cientos de metros donde, como he dicho, el desnivel suaviza, aparece ante nosotros la parte final. En lo alto a lo lejos se adivinan los remontes de la estación de esquí y a nuestra derecha, en la ladera contraria la carretera traza un dibujo digno de Kandinsky. Curvas y contra curvas, idas y venidas. Resulta complicado saber por donde nos va a tocar avanzar, por lo que no queda mas remedio que fijar la vista en el tramo que nos viene por delante. Recuerdo que tengo una cápsula de glucosa en el maillot y no dudo en recurrir a ella para afrontar estos últimos kilómetros con plenas garantías tras el aviso de crisis de la parte anterior. No nos podemos permitir un desfallecimiento tan cerca del final. Un piñón menos y me lanzo a por estos últimos 5 kilómetros donde la vegetación ha dado paso a los prados y la perspectiva tanto de la subida como de lo que ya llevamos ascendido resulta sobrecogedora. Esta parte final no se siente tan dura como la anterior, a pesar de que los números son similares. Sin embargo no se si son las continuas idas y venidas, que hacen que todo transcurra muy rápido. Cada vez la estación esta mas cerca y la euforia de los grandes momentos se vuelve a adueñar de mi. “Menuda forma de redondear el día”, pienso cuando alcanzo la cima y me arrimo al balcón que allí hay desde el que se dominan los 5 últimos kilómetros de ascensión. Uno de esos días que pasara por meritos propios a la hemeroteca de grandes recuerdos sobre la bici. Sencillamente todo resulta perfecto. Simplemente soy feliz ahí arriba.

    Ya solo queda abrigarse y descender en busca de la merecida ducha y una cerveza que nos ayude a degustar todo este cúmulo de sensaciones que hemos vivido durante el transcurso de la jornada.
    Te quedas un poco vacío después de tanta intensidad, pero ahora toca continuar y pensar en la siguiente jornada que aunque a priori es una especie de transición, los nombres de Soulor, Aubisque y Marie Blanque no por conocidos dejan de sembrar una cierta inquietud.
     
  4. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    A pesar de haber dormido bien, a pesar del compex, a pesar de todo al sonar el despertador se me viene el mundo a los pies. El tappone de ayer me pasa factura. Me siento terriblemente agotado, las piernas pesadas y para rematar toda la noche ha estado lloviendo. Por suerte en el cielo se comienzan a entrever claros al asomarnos a la ventana en un ambiente cargado de humedad. Bajo al desayuno cual alma en pena. allí Biktor nos cuenta que para evitar problemas en la concurrida carretera que nos lleva dirección Lourdes, vamos a salir en varios grupos dejando 15 o 20 minutos entre grupo y grupo, primero los mas lentos y al final los mas rápidos para irnos alcanzando a lo largo de la subida al Soulor. Por cierto, se me olvida comentar la etapa. Recorrido clásico en el periplo Pirenaico. Soulor, Aubisque y Marie Blanque, la típica etapa que se recita de carrerilla y aun así para mi va a representar una novedad ya que la cara clásica del Soulor aun no la conozco ya que los años anteriores hemos transitado por la cara de Ferrieres para hincarle el diente antes o después a Espandelles. Sin embargo, este año la idea de esta etapa es que resulte un poco de transición tras el atracón de puertos de ayer y sobre todo en previsión de la brutal etapa final.
    En el cuarto de los cinco grupos que se forman salgo, la verdad, con los compañeros habituales durante las ascensiones de estos días. Primeros kilómetros en franco descenso que con el frío mañanero no ayudan para nada a entrar en calor. En cuanto salimos de la garganta que desciende desde Luz a un terreno mas llano, justo tras pasar la rotonda que conduce hacia Hautacan, desvío que miro con una pequeña ansia ya que es una de las espinitas que aun tengo clavadas de la pirenaica de hace dos años, sustituyo junto a Mikel a Fausto en la tarea de guiar al grupo, procurando marcar un ritmo constante y asequible ya que las directrices de Biktor son que ningún grupo alcance a otro por lo menos hasta Arrens, un pequeño pueblo en mitad de la ascensión al Soulor donde se puede considerar, realmente empieza la ascensión a dicho puerto.
    Alcanzamos Argeles y guiándonos por los carteles, no tardamos en encontrar la carretera que nos conduce hacia Soulor. En la misma salida del pueblo, dejamos a la derecha la preciosa ascensión a Espandelles, pero bueno, algún día tenia que conocer esta subida, por donde habitualmente transita la prueba gala.
    Estos primeros kilómetros los hacemos a un ritmo que aun nos permite seguir agrupados. El terreno la verdad que lo permite, ya que tras unas breves rampas algo mas duras a la salida de Argeles, la carretera se convierte en un falso llano que suavemente asciende por un verde valle. En estos momentos luce el sol y la temperatura es ideal tras las lluvias nocturnas, pero mirando al fondo vemos que seguramente no vayamos a tener tanta suerte en la cima ya que nubes cargadas de humedad aparecen enganchadas en los picos.
    Llegando a Arrens casi como si lo hubiéramos calculado, comenzamos a alcanzar gente del grupo precedente y a la salida del pueblo, coincidiendo con la aparición de carteles indicando la distancia a la cima y el desnivel, y un aumento considerable de la dureza de las rampas, es hora de que la carretera dicte su ley. Imperceptiblemente acelero un punto el ritmo para coger una buena velocidad de crucero y el grupo se selecciona en apenas 5 o 6 unidades. Voy marcando un ritmo que me resulta cómodo a la par que alegre y por suerte compruebo que las sensaciones de la mañana han desaparecido y las piernas vuelven a estar sueltas. Mucha cadencia y disfrutando de una subida que parece tener el punto justo, transitando rodeados de vegetación mientras junto con Miguel Angel y Jon vamos comentando acerca de las ascensiones que hay por la zona.
    Sin embargo la cosa se pone caliente en un punto donde el buen ritmo que llevamos se rompe por la aparición de una durísima rampa del 17% que corta todas las conversaciones. Desde aquí, los cuatro kilómetros que quedan para el final se aceleran junto con la respiración, es como si nos hubieran dado la salida en este punto. Sigo tirando del grupo ya que me encuentro bien, aunque no todo lo bien que me pensaba ya que quedando 2 kms para el final Mikel, que parece haber encontrado el famoso minuto bueno de Perico lanza un duro demarraje. Respondo en primera instancia y cuando le consigo alcanzar rueda, un nuevo cambio de ritmo al que solo responden Rasmusen y Miguel Angel, me deja bastante clavado. Me siento en la bici, subo un piñón y procuro mantener una cadencia alta para llegar dignamente a la cima que ya se vislumbra unos cientos de metros adelante con la menor perdida. Buen piquecillo, de los sanos, que comentamos en la cima del Soulor, mientras aprovechamos para echar unas fotos del espectacular circo de Litor.
    Sin apenas perder tiempo, nos lanzamos por la breve bajada del Soulor para sin un respiro enlazar con los 8 kms de ascensión que por esta cara tiene el Aubisque. Recuerdo lo que me divertí subiendo hace un par de años por aquí y este año comienzo igual. La verdad que es una ascensión que no es para nada dura, además va llevando un desnivel creciente con lo que es posible hacerla a un ritmo muy alto ya que las piernas van asimilando poco a poco el desnivel. Así, los primeros kilómetros en los que transitamos por la carretera tallada a pico en la roca del circo de Litor, resultan poco mas que un falso llano en los que pasamos un par de túneles siempre con gran humedad en su interior. A la salida del segundo túnel ya se empieza a notar el creciente desnivel y vamos ganando altura en la ladera mientras que al fondo ya se puede observar el final del puerto. El tiempo comienza a estropearse y las nubes a cubrirlo todo. Sin mas historia, alcanzamos la cima y el deseado avituallamiento ya que así con la tontería llevamos ya unas cuantas horas pedaleando y aun sin comer prácticamente nada. Arriba hace un frío que pela, la niebla entra y sale. Así que busco en el camión mi mochila y las perneras que tenia guardadas para estas emergencias, que resultan salvadoras. Mucha gente se va bajando dirección Laruns donde hemos quedado en reagrupar ya que las condiciones allí arriba no son para estar mucho tiempo. Aun así, espero la llegada de Frances a la que adelante poco antes de coronar Soulor en compañía de Matías. Iñaki ha subido un poco por delante el Aubisque ya que se me escapo cuando pare a echar unas fotos en la bajada del Soulor e Isaac también esta por aquí. Espero para hacer la clásica foto aquí arriba y en cuanto la tenemos me abrigo y me tiro a disfrutar de la divertidísima bajada del Aubisque recordando el bajadón que nos marcamos hace dos años Luis, Alex, Karlos y Yo. Karlos incluso me recuerda la anécdota de la curva de los franceses, jejeje (el que lo quiera saber que se lea la crónica de hace dos años).
    Hago prácticamente yo solo la bajada, sin trafico, gustándome en cada curva y bajando muy a gusto. Pasada la estación de esquí de Gourette, la temperatura vuelve a ser humana y me vuelvo a sentir brazos y piernas, y pasado Eaux Chaudes el sol vuelve a lucir tímidamente. Así sin contratiempos alcanzo el cruce de Laruns. Me paro a sacar una foto del famoso cartel que año tras año en la Quebrantahuesos nos indica la dirección. A la izquierda Col d’Aubisque y a la izquierda Espagne y que mala leche. La cámara se ha quedado sin batería. Supongo que debido al frío en la cima ha terminado de caer la poca batería que le quedaba. Bueno, otra vez será. Continuo hacia el centro de Laruns donde puedo observar que los que han bajado primero no han perdido el tiempo y se encuentran cómodamente instalados en una terracita dando buena cuenta de unas cervezas.
    Poco tardan en bajar los demás y al poco tiempo ya nos encontramos agrupados rodando suavemente valle abajo en dirección a Bielle.
    Mala cosa, porque comienza a chispear y por arriba se ve el cielo muy cubierto, así que sin perder tiempo iniciamos la ascensión al Marie Blanque.
    Arranco en la grupeta de cabeza, esperando que los galgos aparezcan de un momento a otro, pero luego nos enteraríamos que hubo pinchazo en la grupeta y ya que pararon hicieron el resto de la subida con Frances. Así que la situación es la siguiente. Iniciamos el ascenso una grupeta en la que nos encontramos entre otros Jon, Rafa, Olivier y alguno mas que no recuerdo. En los primeros compases, Rafa lanza un ataque demoledor y rápidamente gana distancia y detrás arranco la moto y pongo ritmo de caza pero sin cebarme. Nos quedamos en la grupeta los que he indicado antes, superando las duras herraduras del comienzo de la ascensión a un ritmo vertiginoso mientras poco a poco comenzamos a recortarle metros a Rafa. Parece que va a haber pique del bueno. Ninguno hablamos y el ritmo es asfixiante. Los tres vamos dándolo todo. Al kilómetro y medio de ascensión, Olivier me echa una mano en la labor de caza y tras varios relevos conseguimos dar caza a Rafa que se da por vencido y se descuelga. A partir de aquí comienza la guerra de verdad. Seguimos marcando un alto ritmo en la larga recta que precede al Plateu de Benou. A punto estoy de abrirme de patas terminando este tramo, pero no puedo ceder, aprieto los dientes y cuando veo el paso canadiense se que llega el descansito, aun tengo una bala en la recamara. El plan esta trazado en mi cabeza. En el descanso, donde habitualmente se sitúa el avituallamiento de la Quebrantahuesos, Jon pasa a la acción poniendo un ritmo endiablado en el llano. El ácido láctico recorre las piernas y sufro en este tramo por el cambio de ritmo de la subida al llano, me situó a rueda jugando mis cartas. Para darle épica al asunto, el pertinaz txirimiri del comienzo de la ascensión se ha convertido en una clara lluvia que empapa la carretera, todos los ingredientes están sobre la mesa. Aguanto con paciencia, solo tengo una bala y no se puede desperdiciar. Aguanto, aguanto, pasa el llano, vuelve a picar hacia arriba, aun no es el momento, unos cuantos metros mas y ahí esta el duro kilómetro que marca al 9,5% de media. Justo al iniciar la rampa dura, lanzo un duro demarraje con todo lo que tengo dentro. Olivier no puede mas y se descuelga y Jon tras responder en primera instancia acaba cediendo, ya casi lo tengo, pero no hay que bajar la guardia. Sufro esos dichosos mil metros que se hacen larguísimos. Herradura a izquierdas y la pendiente alcanza su punto máximo mientras con el reojillo voy vigilando. Vamos, ahí esta la otra curva, después se que suaviza. No puedo aflojar el ritmo. Quedan tres kilómetros arriba prácticamente llanos. Meto plato y procuro darlo todo, pero la lluvia ha convertido la carretera en una pista de patinaje. Ello me hace frenar mas de lo debido en las curvas y cuando menos me lo esperaba aparece Jon por detrás, mas acostumbrado que yo a estas condiciones meteorológicas y sin darme tiempo para reaccionar lanza un par de duros demarrajes, pero esta vez no voy a vender barata mi derrota y aguanto a rueda con todo. Ya tenemos la cima a la vista, apenas 300m. Me pongo en paralelo a Jon, lo miro y para que no le pille de sorpresa le digo “te voy a esprintar”, lo que hago acto seguido tras bajar un piñón y luego otro. Me responde, apretamos los dientes y tras unos interminables segundos recurro al ultimo golpe de riñón para imponerme sobre la misma divisoria del alto. Muy bueno si señor. Inmediatamente doy la vuelta y acudo a felicitar a Jon por la excelente subida, como digo siempre algún pique sano de vez en cuando no hace daño. Ambos estamos exhaustos allí en medio de la lluvia, pero no importa ya que nos lo hemos pasado en grande durante la subida y eso es lo que cuenta. Al poco llega Olivier también con una sonrisa en la cara y que por supuesto también recibe nuestras felicitaciones. A pesar de todo, no hemos sido los primeros en coronar ya que allá arriba esta Karlos que nadie sabe de donde ha salido, pero esta allí arriba. Poco podemos disfrutar de la Dama Pirenaica ya llueve a mares. Así que con infinita precaución nos tiramos hacia Escot en una bajada muy muy penosa ya que el gran desnivel de esta cara del Marie Blanque junto con la intensa lluvia que cae por momentos ponen la cosa muy complicada, que se le va a hacer. A pesar de todo, en la recta del Moulin de Barescou la velocidad se dispara. Estoy deseando que terminen estos infernales cuatro kilómetros para por lo menos poder pedalear y recuperar temperatura ya que apenas me siento piernas y brazos. En Escot, me meto debajo de un soportal mientras va bajando la gente. El camión con las maletas viene detrás así que tampoco nos sirve de nada ir hacia el hotel. Por suerte a pesar de la lluvia en el pueblo la temperatura es algo mejor.
    Tras media hora de espera en la que el tiempo parece comenzar a darnos tregua, cogemos a carreterita que nos conduce a Lurbe St. Christau. Estoy congelado, así que no me corto y aprieto el ritmo para intentar generar algo de calor y llegar cuanto antes al hotel por un camino que me resulta tremendamente familiar.
    Con la cosa de la lluvia y del mal tiempo en Aubisque son las 4 de la tarde cuando alcanzamos la comodidad del hotel. La verdad que nos hemos ventilado la etapa visto y no visto lo que seguro que viene muy bien para encarar la durísima etapa final y sobre todo para disfrutar mucho mas de ese encantador lugar que son las Thermes de St. Christau. La pena, que el tiempo no nos deje disfrutar de la piscina, pero eso si, las Pelforth que no falten.
    Por cierto, comentar que para mantener las tradiciones, velozmente acudo a pedirle a Biktor la habitación Y. Eso si que es sentirse como en casa, jejeje. No menos agradable resulta el paseo vespertino hacia el pueblo para la cena. Se ha quedado una tarde espléndida, con un olor a humedad en el ambiente que llena los sentidos. Para variar, llegados a este punto, empieza a aparecer la morriña ya que esto se acaba, solo nos queda el etapón de mañana. No se porque (bueno si lo se) pero la Pirenaica siempre acaba resultando corta.
     
  5. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Pues esto se va acabando, aunque el postre no va en absoluto a desmerecer el resto de la comida. Ni mucho menos, va a suponer una excepcional culminación al exquisito menú que año tras año nos prepara Biktor. No finalizaremos este año con la Piedra de San Martín, aunque si que ascenderemos una de sus caras, en concreto el Col de Issarbe. Y sin embargo, no va ser este el plato fuerte de la jornada ya que este queda reservado para el que para muchos es el puerto mas duro de los Pirineos. El puerto que marco el hundimiento de uno de los mejores ciclistas de todos los tiempos, el fin de un mito, el puerto que vio palidecer en sus rampas al mismo Miguel Indurain. Nada menos que el Col de Larrau.
    Pero no adelantemos acontecimientos. La jornada la comenzamos con un agradable rodar, todos agrupaditos camino de Arette. Los de la zona parecen ya sentirse como en casa ya que para ellos estas son carreteras relativamente habituales. Que envidia poder disponer de estos grandes colosos cada vez que a uno le venga en gana pienso mientras no puedo evitar comparar con mis habituales rutas por Arroyomolinos, Illescas, San Martín.
    Voy rodando en cabeza junto con Biktor y en un momento dado me dice que tiene una sorpresa preparada para mi y para el resto de piratas en Arette. Me quedo extrañadísimo, pero bueno, tendremos paciencia. Apenas quedan unos kilómetros y un repechillo (que bien podía ser calificado de 3ª categoría) para llegar a dicha localidad.
    Llegamos allá, atravesamos la carretera que baja desde España por la Piedra de San Martín. Hacemos un pequeño alto en un parque donde hay sentados dos ciclistas. No me percato, pero a primera vista me resulta extraño ver un maillot de “La Bicicleta” allí. Demasiado lejos para un bilbaino pienso, vuelvo a pensar y ¡****! Un Bilbaino, si es Luis. Me llevo una alegría tremenda. Ya comente que estos días lo venia echando de menos en las bajadas y en los piques subiendo de otras ediciones. además, el ciclista que hay ha su lado resulta ser David, que vino a la primera semana de la pirenaica y hoy como se encontraba en Villanua, ha decidido acercarse hasta aquí también para compartir etapa con nosotros. Realmente una muy grata sorpresa.
    Tras los saludos, comentar los avatares de la semana, continuamos a la búsqueda del comienzo del Issarbe. Voy comentando con Biktor que ya pocas subidas de la Piedra me quedan por conocer. He subido por Soudet, he subido por Labays desde Lourdios, también por Labays y Hourattate desde Lees-Athas y voy a subir en breves momentos por Issarbe, así que me quedan la general desde Arette, desde Belagua por España y por Labays subiendo desde Lees-Athas, pero directamente al col de Bouezou. Quien encuentre un puerto con tantas vertientes y todas de tal longitud y dureza que levante la mano. En estos devaneos, llegamos a un desvío a la izquierda que da comienzo al Issarbe.
    Los primeros kilómetros resultan bastante placenteros, picando poco a poco para arriba, pero de golpe y porrazo la cosa se empina hasta lo habitual en esta zona. Ya no recordaba lo inhumano de los pirineos Franco-Navarros, esas carreteras de lija y esos rampones brutales. Luis se me va unos cientos de metros. Como se nota que viene fresco el jodío, mientras yo lucho retorciéndome en la bici. Me acuerdo de la etapa de Luz donde los puertos resultaban impresionantes, pero pensándolo fríamente, nunca llegaban a tener estos desniveles. Como he dicho muchas veces, los puertos de esta zona dejan pequeños a los del resto de los pirineos. Pasado el tramo mas duro, tres kilómetros por encima del 10%, entramos en una zona mucho mas agradable de ascender, donde el paisaje resulta espectacular. Se nota que el cantábrico esta cerca ya que los valles tienen otro color, mucho mas verde, mucho mas claro. El día que nos acompaña es espléndido tras las lluvias de ayer y vamos Luis, que me ha esperado y Yo disfrutando de todo ello. A falta de cuatro kilómetros para coronar, llega por detrás la grupeta de los 9 por hora, con los que llevo compartiendo casi todas las ascensiones de esta pirenaica y así entre agradable conversación coronamos el col de Issarbe. Arriba no sopla ni una brizna de aire y resulta una delicia sentarse en la campa y gozar del espectáculo que desde allí se divisa. Al fondo, hacia el sur, imponiéndose entre el verde de los valles, resalta el macizo calizo de la Piedra de San Martín, y al norte las montañas van cediendo suavemente su protagonismo a un infinito llano. Lastima de la bruma que cubre el horizonte ya que según comentan desde aquí en un día claro se alcanza a ver el mar, y no lo dudo ya que en línea recta estamos relativamente cerca.
    Tras avituallarnos convenientemente iniciamos el que se prevé va a ser un vertiginoso descenso por el Soudet, que ascendimos el año pasado, así que no nos pillara de nuevas y por fin en esta pirenaica, bajo disfrutando plenamente ya que por fin tengo al gregario Luis marcándome las curvas tan bien como lo suele hacer. Menuda bajada que nos marcamos y eso que el asfalto botoso no da la seguridad como para soltar el freno e ir a tope. Es mejor mantener un punto de precaución. Ello me lo confirma el incidente que tengo tras adelantar a un SEAT Panda en una de las partes mas pendientes llegando a Ste. Engrace. Entro mal colocado en una curva y a la salida de la misma una contra curva que afronto completamente fuera de sitio. Veo la cuneta muy cerca, aunque menos mal que como suelo decir, venimos del mountain bike. Un pequeño bloqueo de la rueda trasera para dejarla deslizar y colocarla lo justo para pasar la curva, aunque después me quedara el susto en el cuerpo.
    Finalizamos la bajada rodando junto con Karlos al que hemos alcanzado que nos va contando entre otras cosas, como bajan por aquí en el transcurso de la Larra-Larrau en las grupetas delanteras. No me lo quiero ni imaginar.
    Así, sin mas incidentes, alcanzamos el cruce que viene de Arette y giramos a la izquierda en busca del pueblo de Larrau.
    En estos kilómetros aprovechamos para recuperar fuerzas a pesar de que Luis va rodando un poco mas alegre de lo que seria deseable y mas pensando lo que aun nos queda. Alcanzamos el inicio del puerto donde hacemos una breve parada ya que Paco esta ahí allí parado, aprovechamos para preguntarle por los que han hecho la opción corta, sin Issarbe y continuamos nuestra marcha. Ya desde el principio por unas rampas durísimas. Menos mal que tenemos intención de parar a repostar liquido en la fuente que hay a la entrada de Larrau pueblo ya que nos va a hacer falta.
    Retomamos la marcha. Atravesamos el pueblo en el único respiro que vamos a tener en muchos kilómetros y a partir de ahí ya no valen medias tintas. El desarrollo mas blando del que disponemos engranado y a sufrir en un ritmo cadencioso. El clinómetro constantemente situado en torno al 11-12 % tiene la culpa. No hay un solo metro de descanso. En el valle que se abre a nuestra derecha vemos la subida a Bagargui por donde bajamos el año pasado que vista desde aquí no tiene que tener mucho que envidiar a la que estamos afrontando. Nos centramos en nuestra subida. Por suerte esta parte transcurre protegida de los rayos del sol por el denso bosque que nos rodea y menos mal porque con el paso de las horas, comienza a hacer calor de verdad. De hecho el nivel de los bidones baja a un ritmo alarmante (quien sabe si en un deseo inconsciente de aligerar todo lo que sea posible). Un coche nos adelanta y a los pocos segundos lo vemos sobre nuestras cabezas, muchos metros por encima. ¿qué será lo que se nos viene encima ahora? ¿A quien se le ha ocurrido trazar una carretera por aquí? Pienso mientras me retuerzo sobre una bici que se niega a avanzar. La respuesta la tengo unos metros adelante donde la carretera traza una serie de herraduras sencillamente inhumanas. Ya tenemos la explicación de la rápida ganancia de altura. Así que al salir de las mismas, casi parece un descanso el volver al constante 11-12 % mientras nos vamos aproximando a una especie de collado que intuyo que será el de Erroymendi. ¡Error! Lo que parecía ser un collado no es mas que un recodo en la ladera y para mas INRI, salimos del bosque y entramos en los prados de montaña. El sol nos machaca sin piedad mientras sobre nosotros se alza imponente la silueta del Orhy. La carretera nos da un breve respiro. Demasiado breve, ya que inmediatamente tras una herradura a izquierdas vuelve a recuperar el desnivel. Esto se esta empezando a hacer demasiado largo. Por suerte ahora si que veo en el horizonte lo que parece ser el collado de Erroymendi. Esta ahí mismo, aparentemente sin dificultad, pero la bici no avanza, una durísima rampa del 15% lo protege. allí arriba se encuentra Txon con el camión que nos da unos bienvenidos ánimos. Ahora si tenemos varios kilómetros de falso llano mientras rodeamos el Orhy para ir descubriendo lo que nos espera al final. Una enorme ladera se alza ante nuestros ojos y la carretera trazando sus maléficas eses sobre ella. Son apenas dos kilómetros los que nos quedan, pero el desnivel resulta estremecedor. Parece ser que el Larrau no se va a dejar vencer tan fácilmente, pero nosotros tampoco nos vamos a rendir. Esto esta hecho. Ya estamos prácticamente insensibilizados contra la pendiente y cuando encaramos la rampa final la alegría lo inunda todo. Jaleados por los pirenaicos que ya se hayan en la cima no podemos menos que deleitarles con un esprint por los hipotéticos puntos de la montaña. Ya esta, no hay mas que girar la vista para darse cuenta de la dureza y grandeza de esta ascensión. Pero ahora lo que mas cuenta es saborear el momento allí sentados todos, hacer recuento en la cabeza de los días pasados y los momentos vividos. Ver como el resto de pirenaicos va terminando de vencer la ascensión. Ver a un Vicente acompañado del resto de Gatos, indomable que no se arrenda ante ninguna subida y compartir todo ello con el resto de la familia pirenaica y que menos que la típica foto de grupo en el alto para recordarlo durante las largas tardes de invierno mientras añoramos ediciones venideras.
    Ya solo nos queda disfrutar de la bajada del Larrau, que por lo que me comentan es de disfrutar. Busco a Luis y cuando ambos estamos listos nos lanzamos para abajo a gozar de un asfalto en perfectas condiciones y un divertidísimo trazado. A la salida de una curva rapidísima encontramos a Antxon tirado en medio de la carretera haciendo unas fotos que deben de ser espectaculares, jugándose el físico allí en medio. Pero esto no ha acabado, sin apenas descanso enlazamos con los 3kms de ascensión al alto de Laza, a estas alturas de pirenaica un simple repechillo. De hecho ya por cabezonería me propongo subirlo con el 50, como así hago con Miguel Angel como testigo. Ahora si que se ha acabado la pirenaica. Llamo al Pájaro para contarle que ya estamos de vuelta tras unas subidas muy llevaderas y le saco de la siesta, ¡pobre!. Desde aquí hasta Isaba, suave descenso y todos agrupaditos disfrutando de las ultimas pedaladas de esta pirenaica con esa desazón que nos invade. Los nuevos con una sonrisa enorme en la cara y los veteranos pensando que otra pirenaica ha volado, en todo lo que hemos disfrutado y con la cabeza puesta en la siguiente. Así, sin mas contratiempos, alcanzamos Isaba donde los viandantes aplauden nuestro paso y Urzainki donde están esperando nuestra llegada. Ahora si que se acabo. Nos felicitamos unos a otros, comentamos las batallitas, las mil y una historias que hacen de esta semana algo tan especial. Que hacen como decía al comienzo que luego cuando vas a las marcha y a otros eventos te alegres enormemente cuando encuentras esas caras conocidas con las que has convivido tan intensamente durante una semana. Es esto en realidad lo grande de la pirenaica. Ese espíritu de camaradería y buen rollo que llena todo.

    Que mas se puede añadir. Simplemente agradecer a Biktor el enorme trabajo que hace en silencio durante todo el año para que durante esta semana todo resulte perfecto. Esas horas que roba a su familia para explorar recorridos, buscar hoteles y pulir cada detalle. Como no, no se me puede quedar en el tintero de los agradecimientos la labor que han hecho Txon, Asier y Paco (Mónica, Cesar, se os echaba también en falta a vosotros) en los vehículos de apoyo, en todo momento llevándonos en palmitas y tratándonos como reyes. Ahora a empezar a descontar días. Ya queda menos para la próxima.
     


  6. ikerz

    ikerz APRENDIZ SITH

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    ***** Serpal pedazo de cronica cuando me pongan gafas ya te pasare la factura .... jajaja
    Ya me gustaria a mi ir un año de estos debe ser la *****, ke envidia.
     
  7. TATACORDOBA

    TATACORDOBA Miembro

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    Mu Guapo Sergio Solo Falta Q Tuviese Fotos Insertadas, Lo Del Demarraje Ma Llegao Al Alma.

    Pues Eso Que Me Ha Hecho Ilusion Revivir Lo De Aquellos Dias, Buahh Yo No Se Tu Pero Yo Ya Estoy Pensando En La Del Año Q Viene... Esto Es Droga Dura
     
  8. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Tranqui, lo de las fotos en la version definitiva que aun me tengo que currar en pdf.
     
  9. tarin

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    Algo genial, serpal. La verdad, dais una envidia que pa que. Algun año podre hacerla espero. Esperamos las fotos como agua de mayo.
     
  10. Sr_Carter

    Sr_Carter Miembro Reconocido

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    Cronica larga pero entretenida. He sudado solo de leerte ;-)

    Estas haciendote un habitual de la pedalier, eh?? ;-)

    Por cierto, el oso creo que se llama "Camille"
     
  11. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Ante las peticiones, voy a ir colgando unas fotitos comentadas. De momento ahi os dejo eso:
    Etapa 1 - Sort - Luchon

    Cima de la Bonaigua
    [​IMG]

    Cartel de la Bonaigua (de izda a dcha Manolo, Manolo pedreguer, Yo y Ricardo -forero DeMostoles-)
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    Feliz en el Portillon tras vencer uno de mis fantasmas
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    Iñaki coronando Portillon
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    Cima de Superbagneres
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    Cartel de Superbagneres (de izda a dcha Vicente, Yo, Isaac, Frances, Iñaki)
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    2ª Etapa - Luchon - Luz St. Sauver
    Carteles del Peyresourde:
    [​IMG]
    [​IMG]

    Grupeta ascendiendo de la Horquette d'Ancizan (de izda a dcha Rodrigo - forero Kontre -, Jon y Alex)
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    Vista de Ancizan pueblo desde la subida
    [​IMG]

    Ultima rampa de la Horquette d'Ancizan
    [​IMG]

    Iñaki, Frances y Karlos coronando la Horquette
    [​IMG]

    Hay que seguir las tradiciones. Repostando agua en la fuente de Ste. Marie de Campan
    [​IMG]

    Hay que ver que cosas se encuentra uno en el Tourmalet y no me refiero ni a Fausto (quickstep) ni a Aritz, jejeje:
    [​IMG]

    Frances afrontando los ultimos kilometros del Tourmalet con la Mongie ya bajo sus pies
    [​IMG]

    Ultima herradura, solo nos queda superar un rampon del 15% para coronar
    [​IMG]

    La deseada foto en la cima (Frances, Yo, Isaac, Iñaki)
    [​IMG]

    Mañana mas fotos, que ya me he cansado por hoy de tanto copy paste.
     
  12. El Pesca

    El Pesca Miembro

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    Muy buenas esas fotos, estais hechos unos mostruos
     
  13. ikerz

    ikerz APRENDIZ SITH

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    La foto de la pivi hay ke zoomnearla mejor, preguntale a Cacique o a Nano ke tienen una depurada tecnica de marcar waypoints al vuelo, jajajaja
     
  14. puskas

    puskas Señor de los Watios

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    jo jooo joooooooooo :babas
     
  15. neiko

    neiko Miembro activo

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    Dan unas ganas de irse para alli. Precioso todo, todito...
     
  16. Demostoles

    Demostoles SKIN FOREST MEMBER

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    Muy buenas las fotos. Lo único malo de ellas es que me hacen que me acuerde de esos "BUENOS" momentos.

    "Que lejos queda ya la PIRENAICA", y yo aquí currando.
     
  17. serpal

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    Igual asi mejor, jejeje
     

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  18. Phaeton

    Phaeton Miembro Reconocido

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    ¿pero a que estamos? ¿a Rolex o a setas?.

    Dedicaos a contemplar las cumbres hombre.

    Saludos
     
  19. serpal

    serpal Moderador Ciclismo Crta. Moderador ForoMTB

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    Bueno, seguimos con la seleccion fotografica:

    3ª Etapa - Luz St. Sauver - Luz St. Sauver

    Puente de Napoleon a la salida de Luz
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    Llegando a Gavarnie. Al fondo se ve la famosa cascada
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    Rampa dura, dura de la subida a Boucharo
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    Iñaki penando en Boucharo (el de delante es el francés de la cronica)
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    Frances y Yo en la cima de Boucharo, lo que hay detras es el valle de Bujaruelo, daban ganas de bajar a Torla a echar unas cervezas.
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    Acojonante el circo de Troumusse
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    Vicente y Matias coronando la durisima rampa final de Troumusse
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    Espectacular final de Luz Ardiden
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    Autofoto que atestigua el logro
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  20. CNR

    CNR Dr. Maligno del Carbono

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    Que pasada *****!!! la crónica es un poco larga pero la vives y te lo imaginas.
    Debe ser algo maravilloso haber vivido todo eso.
    Gracias por las fotos y por compartirlo con todos nosotros, de veras
     

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